5. Guerra del Pacífico y Nuevas Tecnologías: La Carrera Armamentista

Publicado: septiembre 7, 2010 en Uncategorized

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El conflicto armado que se produjo entre los años 1879 y 1883, que se produjo entre los países del Perú, Chile y Bolivia, marcó un cambio importante en la historia de estos países. En estas contiendas bélicas, la diferencia de armamentos entre los países de esa época propició un desenlace negativo para el Perú. En la actualidad, existe una carrera armamentista en América Latina que es inmensamente dañina y peligrosa. Ello no se enfoca en la cooperación para la seguridad, la paz y la tranquilidad, pues estas actitudes negativas no responden necesariamente a la modernización o la autodefensa.

Entre los años 1879 hasta 1883, se desarrolló la guerra más significativa en América del sur, llamada Guerra del Pacífico. Ella tuvo como principal causa el afán expansionista chileno por apoderarse de las salitreras que se encontraban al sur del Perú y en la costa boliviana de esos años. Esta guerra se caracterizó principalmente por las campañas; entre ellas destacan la naval, terrestre y la de Lima.

En lo que respecta al armamento bélico, va a ser importante para el desenlace de ésta contienda. A diferencia de Bolivia, el Perú es el país que va a participar desde el comienzo hasta el fin de la guerra. Si comparamos la potencia armamentista entre Bolivia y Perú de esos años, los bolivianos tenían poca capacidad. Por eso, su participación fue mínima, la cual termina con la batalla de Tacna y Arica. En éste escenario, la situación peruana sería la que definiría la suerte de esta guerra, la cual era complicada debido a una seria crisis económica, el material obsoleto y escaso que se tenía para defender nuestro territorio. Esto estuvo acompañando de la falta de preparación militar y la pobre identificad nacional causada por los caudillos militares  fueron  determinantes.

“El Perú no tenía ejercito propio; multitud de jóvenes peruanos que abandonaron las comodidades del hogar domestico, o que interrumpían sus estudios o sus lucrativas profesiones, tenían la dolorosa necesidad de llevar escarapela extranjera; y sin embargo la gloria que éstos alcanzaban adornaban los laureles del ejercito auxiliar” (PAZ-SOLDAN, Mariano Felipe … Historia del Perú Independiente, Primer Periodo. Lima, 1868 p. 234)

Campaña Naval

En primer lugar, en lo que respecta a la campaña naval que se desarrolló debido al terreno desértico que separaba a los países enfrentados. El poderío chileno contaba con fragatas blindadas gemelas, Cochrane y Blanco Encalada, de 3 560 toneladas, 6 cañones de 250 libras de avancarga, 2 de 70, y 2 de 40 libras, blindaje de 9 pulgadas, velocidad de 11 millas a su máxima capacidad. Además, de naves de madera como eran las corbetas Chabuco, O’Higgins y Esmeralda, la cañonera Magallanes y la goleta Covadonga. En lo que respecta al Perú, destacaban la fragata blindada Independencia y el monitor Huáscar. La primera tenía una capacidad para desplazar 3 500 toneladas con un blindaje de 4,5 pulgadas, 2 cañones de 150 libras, 12 de 70, 4 de 9 libras, y andar de once millas a su máxima capacidad. El monitor Huáscar tenía una capacidad de desplazamiento de 1 745 toneladas, blindaje de 4,5 pulgadas, 2 cañones de 300 libras de avancarga que se ubicaban en una torre giratoria, y 11 millas de velocidad a su máxima capacidad. Estas características la hacían la nave más moderna y eficaz del combate. Además, se contaba con los monitores fluviales Manco Cápac y Atahualpa, la corbeta de madera Unión y la cañonera de madera Pilcomayo. Bolivia poseía buques de guerra como los Guardacostas Bolívar y Mcal. Sucre, y las embarcaciones Laura y Antofagasta. El desenlace de esta campaña se dio en Punta Angamos, 8 de Octubre de 1879. Donde el monitor Huáscar y la Unión son capturados por la armada chilena.

Campaña Terrestre y Lima: se caracterizó por el uso de armamentos similares.

Esta se da inicio con las batalla de Tarapacá, Tacna y Arica. El ejército peruano tenía 5 613 plazas, que constituía jefes, oficiales y tropa, que se dividían en 7 batallones de infantería, 3 regimientos de caballería y 2 regimientos de artillería. La  armada tenia a su disposición fusiles obsoletos. Los fusiles de retrocarga que eran una copia del fusil de aguja Chassepot modelo 1866, llegaron 5 mil al Perú hasta 1870. Estos fusiles resultaron poco útiles por la baja calidad del acero que se uso para la fabricación de la recámara. Los Chassepot eran muy deficientes, pues tenian un alcance de 1 200 m, cadencia de fuego de 6 tiros por minuto, rayado de 4 estrías en el ánima, calibre de 11 mm y cartucho de papel con peso de proyectil de 25 g), luego de 50 a 100 tiros se tenía que limpiar el fusil (desarmar el cerrojo de la culata, cambiar la aguja de muelle en espiral que golpeaba el fulminante y cambiar los obturadores (piezas de caucho que aseguraban la hermeticidad de la recámara), operación complicada de hacer en combate.

Los coroneles Francisco Bolognesi y Emilio Castañón compraron 2 mil fusiles Comblain II de 11 mm a mediados del año 1780. El estado peruano envió al coronel Castañón para comprar 5 mil rifles Comblain II en 1873, pero no pudo porque la fábrica estaba ocupada en un pedido de Chile por 9 mil rifles y uno de Brasil por 12 mil rifles.

El fabricante Bonnmüller diseño un nuevo rifle llamado modelo Peruano bajo encargo del ejército peruano, cuyo cañón sería muy similar al Chassepot. Sus características eran: alcance máximo de 1 600 m, rayado de 4 estrías, 9 tiros por minuto y cartucho metálico con peso de proyectil de 25 g. Los rifles Peruanos tuvieron muchos defectos: su sistema de cierra de retrocarga no funcionaba con precisión, los cartuchos de la fábrica de Funk quedaban 1/2 milímetro fuera del alojamiento, por lo que la aguja no alcanzaba el cartucho y el muelle en espiral también tenía serios defectos, lo cual se consideraba insalvable en esa clase de sistemas.

Al 31 de diciembre de 1877, los rifles (en sus 3 tamaños: fusil, mosquetón y carabina) que tenía el Perú eran: 6 198 Peruanos (1 000 carabinas y el resto fusiles), 235 Winchester modelo 1866, 546 Comblain II, 3 557 Chassepot reformados, 1.417 Snider, 58 Martini, 9.062 Chassepot, 108 Wilson, 16 Rampard, 27 Henry, 763 Springfield y 351 Sharps. Asimismo, habían varios miles de rifles de avancarga Minié, ya anticuados para esa época pero que fueron muy usados en la guerra.

La artillería poseía 28 cañones Blakely de montaña: 14 de a 9 lb, 10 de a 4 lb y 4 de a 8 lb, con alcance de 2.000 m.

Los oficiales usaban revólveres Leafucheaux, Colt y modelo Peruano, este último, fueron un encargo de mil revólveres por Emilio Castañón a Zöller hermanos de Zella.

Ametralladora Claxton, este temido modelo de arma francesa, fue utilizada por el Ejército del Perú en la Batalla de Chorrillos, del 13 de enero de 1881, para defender las posiciones establecidas en Morro Solar, la Claxton era capaz de disparar ráfagas de municiones de aproximadamente 2 pulgadas de largo por 1 de diámetro, huecas en su interior y con una formidable fuerza destructiva.

“Las ventajas obtenidas por Chile al conquistar el dominio marítimo y al haber proyectado su poderío sobre los territorios de Atacama y Tarapacá –  campaña en la cual los aliados combatieron prácticamente sin artillería ni caballería que permitiera efectuar reconocimientos, explotar el éxito y destruir a las fuerzas chilenas en fuga –  exigían que en la reorganización se procediera a aumentar fundamentalmente la potencia de fuegos y la movilidad del ejercito” (BASADRE, Jorge y otros (1979) Reflexiones en torno a la Guerra de 1879. Lima: Centro de Investigación y Capacitación. p. 217)

En síntesis, se contaba con una débil flota que le hacía frente a la fuerza naval chilena. Se puede mencionar y resaltar el esfuerzo de la tripulación del Huáscar, por librar resistencia frente a la flota chilena, la cual poseía una mayor cantidad de barcos, con mejor tipo de blindaje y armas. El armamento principal del Huáscar se encuentra alojado en la torre de artillería. El armamento de la torre estaba compuesto originalmente de dos cañones de ánima rayada Armstrong, de avancarga, de 254 mm capaces de disparar proyectiles de aproximadamente 136 Kg. de peso. Cada cañón pesaba 12,5 toneladas. El blindaje que poseía era de 114,3 mm en el casco central; 63,5 mm en proa y popa; 139,7 mm en la torre giratoria; 76,2 mm en la torre de mando. El Perú contaba con armas obsoletas y una flota menor (frente a la flota chilena), además se enfrentaba a la escasez de munición, debido a que se contaba con diferentes tipos de armas, pero cada una con un tipo diferente de munición, esto dificultaba el abastecimiento de pertrechos y escasez de estos en el campo de batalla, por otra parte los fusiles con que se contaba para la defensa se encontraban defectuosos, ya que tenían graves fallas en su diseño, estructura y materiales de fabricación. La guerra terminaría con la firma del tratado de Ancón, la cual comprometía al Perú aceptar las exigencias chilenas que aseguraron el retiro de sus tropas de Lima.

Bibliografía

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